Lectura de un territorio atlántico, galicia. A reading of an atlantic territory, galicia

  1. Gallego Picard, Elisa
Dirixida por:
  1. José Luis García Grinda Director

Universidade de defensa: Universidad Politécnica de Madrid

Fecha de defensa: 11 de marzo de 2019

Tribunal:
  1. Manuel Blanco Lage Presidente/a
  2. Joaquim Sabaté Bel Secretario/a
  3. Juan Navarro Baldeweg Vogal
  4. María Pilar Jiménez Aleixandre Vogal
  5. Alexandre Alves Costa Vogal

Tipo: Tese

Resumo

La tesis pretende hacer un ejercicio crítico y analítico a lo que se entiende por una lectura poética e intuitiva, necesaria para entender un territorio y también el hombre y la mujer como parte de él. Propone la lectura como metodología de un conocimiento del territorio por cuanto corresponde a la persona la labor de interpretación de signos visibles e invisibles que al situarnos en él, se le transponen y porque ese ejercicio de interpretación, obliga a buscar unas relaciones, una sintaxis entre las formas y las huellas del territorio, obliga a un reconocimiento. El planteamiento es entender y tratar de identificar racional y emocionalmente los códigos de un territorio en la costa atlántica gallega. Fundamentándose en el discurso y el pensamiento actual que tiende a cruzar lo experiencial con lo analítico y que se construye fundamentalmente entorno al concepto del paisaje y a aquellas figuras de difícil encuadre disciplinar, cuyo pensamiento entrelaza lo científico con lo emocional, la lógica racional con la poética. El objetivo es entender un territorio concreto y descubrir nuevos significados partiendo de la premisa que existe una relación observador(a)-observado que va más allá de la mera contemplación y que se expresa a través de la manifestación sensible o en un acto privado de emoción que mide el paisaje-territorio de manera más cualitativa que los documentos que proliferan con afán de controlarlo y protegerlo. En el transcurso de la investigación, donde el razonamiento analítico se veía debilitado por la falta de datos, pues se trata de en un territorio aislado y de escaso protagonismo histórico, se ha buscado seguridad en la abstracción proporcionada por la experiencia del territorio, soportada por la percepción (la de hoy y la de la memoria) y las sensaciones frente a los estímulos del entorno, resultando una lectura emocional, una libertad en lo poético para la comprensión de lo científico, que en nada destruye la racional, pues abrió la puerta a la sugerencia. Se entiende que la lectura es comprensión y expresión del territorio sintética y emocional. Es una expresión de una complejidad “emocionante” que pretende entender y situarse en el momento actual de cambio del territorio y en lo que significa hoy para nuestra mentalidad. Se lee para “descubrir insospechados caminos hacia nosotros mismos” dice Octavio Paz (1990). Para ello se plantean tres lecturas que tratan de abarcar los aspectos de una vida y dar respuesta a una serie de preguntas: cómo es ahora el territorio, qué aspecto tiene, cómo nació y evolucionó, cuál es su actividad actual, cómo cambia y por qué. No es una suma de lecturas parciales, sino la búsqueda de una lectura sintética y global, añadiendo la emoción como parte imprescindible para el conocimiento del territorio. De ahí, el esfuerzo en estructurar esta investigación en varios niveles, aportando datos, reflexiones e imágenes para quien quiera profundizar en razones, también a través del poder evocador. Tras una primera reflexión sobre los conceptos del paisaje y territorio y su complejidad, que fundamenta la pertinencia de la lectura rastreando los criterios metodológicos en los autores más relevantes e ideas comunes que se repiten, la tercera parte aborda la metodología del trabajo. Una metodología que recurre a texto, imágenes fijas y en movimiento, a sonidos y dibujos de mapas para describir y expresar una abstracción inventada por el hombre, ya se llame territorio o paisaje y cuyo significado depende de establecer relaciones significativas. Se lee con intención analítica guiada por la razón y dejando cabida a la intuición. Se leen las relaciones visibles e invisibles porque se quiere entender y descubrir el territorio. Se contrastan y registran datos visuales, de los que se ha obtenido información bibliográfica u oral, guiada por la lógica necesaria racional para entender lo poético de un territorio en continuo movimiento. Las tres lecturas se retroalimentan y se reflexiona, y ahí el interés, en esta dualidad, en la subjetividad con la que se arma un paisaje y con la que el territorio ha sido y es construido por una cultura, una mentalidad de una comunidad que vive en él desde el neolítico y que también se ha modelado por el territorio en el que habita. La cuarta parte es el ejercicio de lectura propiamente que presenta el territorio, el ámbito de estudio. Primero se avanza su imagen actual, la primera sensación que de él se tiene y lo que otros (documentos oficiales, técnicos y científicos) dicen de él. Se aportan datos cuantificables, perceptibles y sentidos y se presentan “emotivamente” y expresivamente. Se acompañan de los primeros planos dibujados que destacan las formas singulares del territorio y los elementos que predominan, la piedra y el agua. Luego, se cuenta su vida, cómo ha crecido el territorio y qué momento vive ahora. Es el encuadre histórico. Finalmente, una lectura significativa y simbólica presenta los elementos materiales que siempre han estado presentes en el territorio sobre las que la comunidad se ha construido como cultura, modelándose recíprocamente. Acompaña un video donde el territorio se ve, se mueve y se escucha. Se explica lo que el texto y el plano no han podido. La emoción siempre presente, evalúa permanentemente la mirada racional con lo sentido y alimenta nuevas reflexiones que vinculan al observador con lo observado, al habitante con su territorio porque éste, también es simbólico. La reflexión final en torno a esta lectura a tres bandas permite imaginar o, en el mejor caso, iluminar un posible futuro del territorio pues descubre formas y elementos con capacidades significativas, matices que duran más que otros, maneras de ver del habitante y del visitante que se identifican con lo que se denomina, la identidad o el carácter del territorio. Se reconoce el momento de transformación actual como una etapa delicada, en la que los intereses del territorio, como un producto de consumo para una comunidad que se expande, pueden llevar a mitificarlo o a significarlo superficialmente con códigos que vienen de fuera, globales. Se reconoce el abandono incuestionable de la actividad tradicional que trabajaba el mar y el campo, el acento del cambio climático y una creciente mentalidad urbana que establece nuevas relaciones con el lugar que habita. Mentalidad en la que se participa con esta tesis. Finalmente se recogen en las notas, las traducciones y transcripciones, así como la bibliografía ordenada alfabéticamente y aquellas fuentes que han alimentado el archivo histórico. Los anexos recogen un trabajo de análisis toponímico local, por cuanto no se puede obviar que el territorio humanizado es el lugar nombrado y reconocido, y Galicia es especialmente densa y compleja en formas toponímicas. La palabra nombra y remite a la memoria. También, se acompaña el anexo de parte de los trabajos personales desarrollados como arquitecta en la zona y que han sido germen de esta investigación. La zona de estudio es un fragmento de la costa atlántica gallega de la provincia de A Coruña, enfrentada al océano, delimitada entre dos rías y alejada de grandes ciudades como A Coruña o Santiago de Compostela, conectada por una red de carreteras comarcales que enlaza a media distancia con otras de mayor capacidad. Es por eso, aún una zona tranquila, con una explotación turística incipiente que la protege ralentizando sus cambios, comparada con otras áreas similares desfiguradas por la presión inmobiliaria que urbaniza poco a poco la costa. La historia desvela que precisamente la desconexión territorial que lo caracteriza, es la que también la particulariza. Estos motivos, el de estudiar un territorio en transformación lenta, unidos a los personales, al compartir una manera de ser y de ver, más el haber podido desarrollar proyectos de arquitectura (como la construcción de una lonja para el pueblo de Lira o la recuperación y estudio de unas casetas de pescadores en el cabo de Caldebarcos) y de planeamiento e investigación sobre su patrimonio construido, son los que han determinado su elección.