La figura del monarca en la poesía de Quevedomodelos y contextos de la musa Clío

  1. Vega Madroñero, María de la Fe
Dirixida por:
  1. Soledad Pérez-Abadín Barro Director
  2. Alfonso Rey Álvarez Co-director

Universidade de defensa: Universidade de Santiago de Compostela

Fecha de defensa: 20 de decembro de 2019

Tribunal:
  1. J. Ignacio Díez Fernández Presidente/a
  2. María José Alonso Veloso Secretaria
  3. Antonio Ramajo Caño Vogal
Departamento:
  1. Departamento de Lingua e Literatura Españolas, Teoría da Literatura e Lingüística Xeral

Tipo: Tese

Resumo

Esta tesis ofrece el estudio de los poemas en elogio de los monarcas españoles que aparecen dentro de la musa Clío, primera sección de El Parnaso español de Francisco de Quevedo. Dicho propósito relaciona esta musa con el resto de la producción de Quevedo, especialmente con su prosa política e histórica, en la que plasmó sus puntos de vista sobre la figura real. Las composiciones de este libro forman un conjunto homogéneo y organizado, en el que predominan los componentes epidíctico y circunstancial. Puesto que los temas, las técnicas y el estilo de la literatura panegírica tienen su origen en una tradición que comienza en las retóricas griegas y latinas, se han revisado las formulaciones teóricas de los principales tratadistas, clásicos y contemporáneos del autor. El carácter circunstancial de muchos de los poemas de Clío y las referencias que se encuentran en ellos a personajes y acontecimientos concretos ha hecho necesario explicar su contexto histórico y cultural, estableciendo el momento aproximado de redacción a partir de su contenido, con mayor precisión para los que remiten a un suceso de fecha conocida o dentro de unos límites temporales a partir de las circunstancias referenciales. En conjunto, fueron entre 1600 y la década de 1630, aunque en su mayoría corresponden al reinado de Felipe IV. El corpus que se ha estudiado específicamente dentro de Clío, los poemas dedicados a los reyes de la Casa de Austria con motivo de acontecimientos cortesanos o de sus representaciones artísticas, es de carácter encomiástico. Aun teniendo en cuenta que el escritor hace referencia inequívoca a la ocasión particular que celebra o las cualidades habitualmente asociadas al rey objeto de las composiciones, como la santidad en el caso de Felipe III o la condición de Rey Planeta de Felipe IV, destacan en general los rasgos que podrían aplicarse indistintamente a cualquiera de los monarcas españoles. La majestad de la persona real, su carácter sagrado, tanto por su naturaleza divina como por su imitación de Cristo, el amor que despierta en el pueblo, su condición de invicto o sus atributos lumínicos, que están presentes en los dos sonetos a Felipe III, también aparecen repetidos, con diferentes matices, en el resto de las composiciones a su hijo. Los festejos de toros y cañas proporcionan a Quevedo, igual que a numerosos poetas contemporáneos, un marco ideal para llevar a cabo la laudatio de Felipe IV por considerarse entretenimientos adecuados para monarcas y nobles, así como por su función propagandística, según se desprende, por ejemplo, del acontecimiento celebrado en el Anfiteatro de Felipe el Grande (1632). En estos sonetos Quevedo pone de relieve la prestancia física del monarca y sus habilidades para la milicia, como medio de constatar su potencia militar y la extensión de sus dominios. En el poema a la jura del príncipe Baltasar Carlos, Quevedo plasma con minuciosidad la exaltación de la persona real y de la institución monárquica. La temática bélica se hace aquí explícita en la predicción del triunfo sobre los protestantes, enemigos de la fe, reflejado en el episodio de la Gigantomaquia. Se vincula así con otros dos poemas de Clío de trasfondo bélico, los sonetos IX y XXIV, aunque en estos casos el componente encomiástico se combina con el deliberativo, las exhortaciones a Felipe IV para que emprenda la lucha contra rebeldes, herejes o turcos. La dimensión militar del laudandus es también central en el soneto IV, único poema dirigido a Carlos V dentro de Clío, en el que predomina el componente moral. Más que la búsqueda de fuentes directas en la poesía clásica o de coincidencias con autores del siglo XVII, se ha intentado situar los poemas dentro de una tradición que se remonta Píndaro o los Panegyrici latini. Asimismo, se señalan en este trabajo algunas coincidencias textuales con el resto de la producción de Quevedo, con especial atención a aquellos escritos de su prosa que ofrecen un encomio de Felipe III y Felipe IV.