Arqueología de los asentamientos militares romanos en la Hispania Altoimperial (27 aC - ca 280 dC)

  1. José Manuel Costa García
Dirixida por:
  1. Raquel Casal García Director

Universidade de defensa: Universidade de Santiago de Compostela

Ano de defensa: 2013

Tribunal:
  1. Fernando Acuña Castroviejo Presidente/a
  2. José Manuel Caamaño Gesto Secretario
  3. Isabel Rodà de Llanza Vogal
  4. Teresa Soeiro Vogal
  5. Santiago Carretero Vaquero Vogal

Tipo: Tese

Resumo

Los estudios en arqueología militar romana son, con toda probabilidad, una de las más dinámicas vertientes que presenta en la actualidad la disciplina arqueológica. De larga tradición y consolidada trayectoria en los países del norte de Europa, sus inicios en la península ibérica han sido algo más tardíos si omitimos la pionera labor de algunos autores como A. Schulten. Fueron sin embargo los trabajos de García y Bellido en León o Herrera de Pisuerga (Palencia) en los años sesenta del siglo XX o los de Martín Valls y Delibes en Rosinos de Vidriales (Zamora) en los setenta los que cimentaron la labor que habría de desarrollarse en las décadas siguientes. La excavación sistemática de los yacimientos gallegos de Bande (Ourense) y A Cidadela (A Coruña) en los años 80, el desarrollo de la arqueología urbana hacia el cambio de centuria (León, Astorga, Lugo, Herrera de Pisuerga ya algo antes) o el descubrimiento de los espectaculares campamentos de campaña romanos en las montañas cántabras y astures (Espina del Gallego, Campo de las Cercas, la Carisa, etc.) han enriquecido el conocimiento de esta realidad histórica al tiempo que ha añadido nuevos retos a la conservación del patrimonio arqueológico. Y es que, aunque estas actividades han generado un ingente volumen documental (artículos, estudios, alguna monografía) cuando no han dado pie a la celebración de reuniones y congresos especializados, son todavía muchas las lagunas en el estudio del mundo militar romano. En un momento que estimamos punto de inflexión entre el empleo de los métodos tradicionales y la irrupción de las nuevas tecnologías en arqueología, consideramos que el tiempo para la reflexión, para la revisión de todo ese conjunto de informaciones, se ha ido agotando sin que la disciplina haya asentado las bases que en el futuro habrían de regir sus líneas de investigación. Renunciando a una labor que podría resultar más vistosa y agradecida como es la de abrir nuevos caminos optamos, en cambio, por ordenar todo el bagaje acumulado a lo largo del tiempo, en diferentes espacios y por diferentes manos. En un ámbito caracterizado por la dispersión de contenidos, donde ciertas materias o yacimientos cuentan con excelentes monografías mientras que otros carecen casi por completo de estudios científicos, resulta muy complicado establecer un método analítico uniforme o extraer sólidas conclusiones. Es por ello que siempre hemos considerado que nuestro trabajo debía servir a un planteamiento metodológico abierto a nuevos aportes y estimaciones antes que ofrecer un modelo conclusivo. Esta obra es, a un tiempo, un producto querido y una obligada herramienta que nos hemos visto en la tesitura de fabricar. En muchos aspectos nos encontramos con un trabajo clásico desde un punto de vista historiográfico pero en el que constantemente es imposible no plantearse desiderata de manera continuada. Un proyecto ambicioso cuya única y real aspiración es, paradójicamente, la de servir de escalón sobre el que auparse en la búsqueda de nuevas metas. Tres partes de desigual extensión y muy diferente cometido componen el conjunto y todas ellas pueden analizarse tanto desde un punto de vista expositivo como desde una óptica marcadamente orgánica. El primer capítulo sirve de introducción al conjunto del trabajo dado que en él se exponen y aclaran muchos de los conceptos de los que luego se hará uso en las restantes secciones; el segundo profundiza en la materia al exponerse pormenorizadamente las características de los yacimientos hispanos seleccionados; el último tiene un doble valor analítico, ya que los asentamientos se clasifican y diseccionan entonces para proceder a su estudio de acuerdo con diferentes aproximaciones. Preferimos, sin embargo, decantarnos por la segunda visión de los contenidos en su conjunto, con un núcleo temático compuesto por el catálogo de yacimientos alrededor del que orbitan dos partes de similar tamaño: una que viene a plantear una serie de cuestiones de importancia para el conocimiento de la realidad castrametacional en Hispania y otra en la que se intenta dar respuesta a las mismas. La contextualización del objeto de estudio suele constituir la sección más engorrosa de muchas obras que versan sobre los asentamientos militares romanos, limitándose a repetir, de manera recurrente, unos contenidos estandarizados independientemente de si el elemento que guía el discurso es el tiempo, el espacio o una adscripción tipológica dada. En nuestro caso, algunos aspectos, por conocidos, han sido tratados a lo largo del primer capítulo de forma más liviana, mientras que otros reciben una atención más interesada. Espacio ¿Hispania-, tiempo ¿mundo romano en su totalidad- y agente efectivo ¿ejército romano- se combinan en un único apartado que pretende definir el marco histórico en el que se desarrolló la técnica castrametacional. La definición de la misma disciplina técnica -castrametación- constituye el objetivo de la siguiente sección, que comienza con una revisión del tratamiento que le profesaron los autores y tratadistas antiguos para, a continuación, profundizar en el análisis de una terminología que debe servir para adscribir con la necesaria precisión la realidad arqueológica con que nos encontraremos en el siguiente capítulo. La conjunción de sendos elementos nos permite sentar las bases de una tipología que no se deja llevar en exceso por una sola variable, dando como resultado un producto más estable y versátil. Finalmente, nos detenemos en el obligado estudio de la arquitectura militar, no sólo desde un punto de vista estrictamente estructural, sino también morfológico y espacial. La segunda parte se compone íntegramente por el catálogo de yacimientos hispanos relacionados con la presencia militar romana durante el periodo altoimperial. Lejos de convertir las correspondientes secciones en un mero compilación de informaciones acerca de los yacimientos, hemos de señalar que buena parte del aparato analítico e interpretativo se ha fiado a este capítulo. Ya no se trata de encuadrar tipológica o cronológicamente los asentamientos, sino de responder a las particulares problemáticas que pudiesen plantear ¿fases de ocupación, estudio de materiales arqueológicos, análisis del entorno¿-. Aunque en principio toda Hispania está incluida en el estudio, el peso específico de las regiones norteñas es lógicamente mayor dado que es en el tercio septentrional que se localiza lo fundamental de la acción bélica, a la que sucede el acantonamiento estable de las tropas. La base documental para la elaboración de dicha relación es fundamentalmente bibliográfica ¿lo que nos permite valorar asimismo el desigual impacto de cada uno de los sitios estudiados-, si bien en muchas ocasiones hemos ido algo más allá, visitando los asentamientos en persona o contactando con sus excavadores y descubridores para plantearles algunas dudas puntuales. Debemos hacer constar, asimismo, que contamos con información privilegiada para el caso de A Cidadela en tanto hemos formado parte del equipo arqueológico que allí excavó entre los años 2007 y 2010, de modo que buena parte de los contenidos e interpretaciones a él referidos han sido desarrollados por nosotros en tiempos muy recientes. La tercera y última sección de este trabajo retoma los planteamientos apuntados en la primera parte, los reordena e intenta dar salida a las interrogantes que han ido surgiendo a lo largo de la obra mediante el planteamiento de aproximaciones estadísticas a partir de un determinado número de variables preconcebidas. Un primer apartado se ocupa de la selección y encuadre de los enclaves militares, ordenándolos de acuerdo con la tipología que se les ha asignado y observándose detenidamente tanto su patrón de asentamiento como su papel en el despliegue militar a lo largo de los años. A continuación, se estudiarán los aspectos morfológicos de los sujetos, tales como la forma perimetral, la modulación que rige su planeamiento, la superficie total y área de ocupación o su ordenamiento interno. Mucho más conservador puede considerarse el análisis de la arquitectura militar, proponiéndose un sencillo sistema de clasificación de defensas e identificándose las estructuras internas de acuerdo con los patrones habitualmente barajados. Por último se plantea la cuestión del entorno de los asentamientos militares, probablemente uno de los ámbitos con mayor potencial para el futuro desarrollo de la disciplina. Aunque formalmente la obra termina en las provisionales conclusiones, existe a mayores una serie de materiales de apoyo. En primer lugar un número considerable de figuras que vienen a ilustrar diversos aspectos contenidos en la obra se encuentran al final de cada sección específica del catálogo y al remate de los capítulos I y III en su conjunto. Por su parte, las tablas, algunas de ellas desplegables, se localizan al final del volumen. Por último, las gráficas se insertan en el mismo texto en las proximidades de la correspondiente llamada. Dos apéndices, 1 y 2, se encuentran tras las conclusiones a la obra. El primero de ellos es un glosario de términos técnicos ¿en su mayoría latinos- que han ido apareciendo en el texto, mientras que el segundo es una breve relación de los cuerpos militares romanos directamente relacionados con Hispania, ya sea porque en ella estuvieron acantonados o porque de ella provenían sus contingentes originales. Por último, un listado de la bibliografía empleada en la redacción de este volumen remata el conjunto. En ella se diferencian los textos de autores antiguos, las abreviaturas usadas -publicaciones periódicas, principales obras colectivas y corpora epigráficos- y un listado general de la bibliografía restante.