La política agraria de los emperadores antoninos para el occidente del imperio

  1. Gustavo Sanz Palomera
Dirixida por:
  1. Julio Mangas Manjarrés Director

Universidade de defensa: Universidad Complutense de Madrid

Ano de defensa: 2005

Tribunal:
  1. Domingo Plácido Suárez Presidente/a
  2. Santiago Montero Herrero Secretario/a
  3. Pedro Manuel López Barja de Quiroga Vogal
  4. Narciso Vicente Santos Yanguas Vogal
  5. Almudena Orejas Saco del Valle Vogal

Tipo: Tese

Teseo: 131053 DIALNET

Resumo

La búsqueda de un incremento de la producción agrícola fue el principal objetivo de la política agraria delos emperadores Antoninos. Para conseguir éste y otros fines, el gobierno imperial debió adecuar su política a las circunstancias particulares de cada región del Imperio. Así, se tomaron diversas medidas legislativas en diferentes provincias, tendentes todas a conseguir ese preciado aumento productivo. En África, las Leyes Mancian y Hadriana permitieron a los campesinos aumentar las superficies cultivables. La concesión de derechos de semipropiedad sobre las tierras cultivadas, y la posibilidad de transmitir esos derechos sobre el cultivo de esas tierras a sus sucesores, supusieron grandes incentivos para los campesinos, quienes sólo debían entregar a cambio una tercera parte de la cosecha que obtuvieran. En Italia, las condiciones particulares de la misma exigían una intervención completamente distinta por parte del gobierno imperial. La creación, impulso y difusión de la denominada política de los Alimenta permitió una mejora de la situación del campesinado itálico. Esta política consistía en una serie de prestamos al campesinado, quien debía entregar unos módicos intereses anuales que se empleaban en la alimentación de los niños y niñas más pobres de las ciudades que estuvieran adscritas la programa. Otra de las medidas que afectaron a Italia fue la imposición de Trajano y Marco Aurelio a los senadores de poseer parte de sus bienes en suelo itálico. Nerva, para muchos creador de la política de los Alimenta, también intentó solucionar los problemas del campo itálico comprando tierras para posteriormente cederlas a los miembros más desfavorecidos de la plebe romana, y aliviar en parte, la presión que este grupo ejercía en la ciudad de Roma. A finales del siglo II, el emperador Pértinax pretendió implantar revolucionarías medidas, como la cesión de cualquier tierra, independientemente de que fuera