Optimización del cultivo de la náyade en peligro de extinción margaritifera margaritifera (l., 1758)

  1. VARELA DOPICO, CATARINA
Dirixida por:
  1. María Paz Ondina Navarret Co-director
  2. Adolfo Manuel Outeiro Rodríguez Co-director

Universidade de defensa: Universidade de Santiago de Compostela

Fecha de defensa: 13 de decembro de 2024

Tribunal:
  1. Juan Moreira da Rocha Presidente/a
  2. Rafaela Amaro González Secretaria
  3. Joaquim Cardoso Reis Vogal
Departamento: Departamento de Zooloxía, Xenética e Antropoloxía Física

Tipo: Tese

Teseo: 854716 DIALNET lock_openTESEO editor

Resumo

Los bivalvos de agua dulce del orden Unionida, conocidos como náyades, almejas o mejillones de río, poseen ciclos vitales complejos, caracterizados por la presencia de una fase larvaria parásita en las branquias de los peces. En el caso concreto de Margaritifera margaritifera (L.,1758), los únicos hospedadores válidos son los salmónidos autóctonos, el salmón atlántico (Salmo salar L.) y la trucha (Salmo trutta L.). Esta náyade presenta una elevada longevidad, que puede superar los 100 años, y un prolongado período de parasitación, que alcanza los nueve meses. El noroeste de la península ibérica constituye el límite meridional de su distribución europea, encontrándose el mayor número de poblaciones en la red fluvial gallega. M. margaritifera es una especie clave de los ecosistemas acuáticos, que se encuentra actualmente en declive en toda su área de distribución. El envejecimiento generalizado de sus poblaciones, provocado por un marcado déficit de reclutamiento, se identifica como una de las principales causas que la están conduciendo a la extinción. Como consecuencia, está considerada por la IUCN a nivel europeo como En Peligro Crítico de Extinción, y protegida bajo diferentes figuras de índole nacional e internacional. Destaca su inclusión en los Anexos II y V de la Directiva Hábitats, y su consideración como En Peligro de Extinción tanto en el Catálogo español como en el gallego de Especies Amenazadas. De esta manera, se ha convertido en una especie diana de las políticas de conservación europeas, sobre la que se realiza un importante esfuerzo a través de la implementación de estrategias de conservación, tanto in situ, sobre el propio hábitat; como ex situ, fundamentalmente a través de la cría en cautividad. Esta tesis se desarrolla dentro de un proyecto que surge con el fin de asegurar la viabilidad de las poblaciones de M. margaritifera a través de la cría en cautividad en la cuenca del Ulla. El objetivo principal es optimizar el cultivo a través de un protocolo estandarizado, que aumente la supervivencia y el crecimiento durante las fases más críticas del ciclo vital de la especie. Se propone una metodología de trabajo dirigida a obtener individuos viables para la reintroducción o el reforzamiento de las poblaciones silvestres, que pueda ser aplicable en Galicia y extensible a otros territorios con problemática semejante. El acceso al hospedador adecuado condiciona el éxito de la fase parasitaria, el desarrollo de los juveniles tras el desenquistamiento y, en último término, la viabilidad de las poblaciones. Por ello, conocer el grado de afinidad por la especie del hospedador se revela como un dato imprescindible, no solo para evaluar la supervivencia de las poblaciones silvestres, sino también para la elaboración de cualquier plan de manejo o conservación. En este sentido, el primer paso ha consistido en evaluar la idoneidad de la trucha frente al salmón, como especies hospedadoras, analizando diferentes aspectos de la fase parasitaria durante el cultivo. Se realizó una infestación experimental de alevines de ambas especies con gloquidios de la náyade y un seguimiento de este período, teniendo en cuenta variables como grado de infestación, prevalencia y tasa de crecimiento de los quistes en las branquias, hasta el desprendimiento de los juveniles. En cuanto a los resultados de la fase parasitaria, las truchas mostraron una mayor prevalencia y una carga parasitaria superior a la de los salmones. Sin embargo, la tasa de crecimiento de los quistes en salmones fue significativamente más alta, por lo que también fue mayor el porcentaje de juveniles viables que se desprendieron de sus branquias, duplicando en rendimiento a las truchas. En segundo lugar, para la optimización de cultivo de juveniles de M. margaritifera se utilizaron diferentes técnicas como cajas y acuarios, en condiciones de laboratorio, y placas perforadas en el medio natural. Se evaluaron un gran número de factores que pudieran afectar a la supervivencia y al crecimiento de los juveniles con cada una de estas técnicas, analizándose a través de una modelización basada en relaciones lineales. Esto permitió establecer una jerarquía entre los factores y la detección de los valores críticos para cada etapa del desarrollo de los juveniles. La primera de las técnicas fue el cultivo en cajas. Se trata de un sistema que está muy extendido y resulta apropiado para juveniles recién desenquistados. Los resultados obtenidos de la modelización muestran un incremento de la supervivencia cuando el tamaño inicial de los juveniles supera 450 µm y se cultivan con agua de río. El crecimiento se optimiza si la duración de la fase parasitaria supera los 210 días, se seleccionan los individuos y se reduce la densidad en las cajas en función de la edad. A partir de los 100 días cuando los juveniles se aproximan a 1 mm, se ralentiza su ritmo de crecimiento, por lo que deben ser transferidos a otro sistema para continuar su cultivo. El segundo sistema utilizado fue el de placas perforadas, que permite el cultivo en un entorno natural. Los resultados indican que la supervivencia de los juveniles disminuye en otoño y primavera, es sensiblemente mayor en invierno y verano, y se incrementa cuanto mayor sea su tamaño y edad. Además, las mayores tasas de crecimiento tienen lugar cuando la temperatura media del agua supera los 15 ºC, coincidiendo con la primavera. Por último, se constata una relación positiva entre crecimiento y edad de los juveniles, y la necesidad de ubicar las placas en un entorno favorable. El último sistema fueron los acuarios con tamices suspendidos, testado como candidato para la transición entre el cultivo en cajas y en placas perforadas. Con esta técnica, tanto la supervivencia como el crecimiento van a depender del tamaño inicial de los juveniles. Además, la densidad muestra una relación lineal negativa con estos dos parámetros. Este sistema se posiciona como adecuado para juveniles de más de 1 mm, que apenas crecen en las cajas, y que sufren altas mortalidades si se trasladan a las placas. Los resultados obtenidos en este trabajo aportan información relevante para optimizar el cultivo de la náyade. Se han conseguido definir los tiempos de permanencia de los juveniles en cada sistema de cría, y las condiciones que han de tener cada uno de ellos para maximizar el rendimiento en las primeras y más vulnerables fases del desarrollo de Margaritifera margaritifera.